La ideologia de la imparcialidad. COUTINHO, 2014.

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COUTINHO Eduardo

La ideología de la imparcialidad:
consideraciones sobre el gobierno Chávez y la libertad de expresión.
Eduardo Granja Coutinho

 

Para Marcelo Racy,
amigo bolivariano.

 

La llamada neutralidad significa solamente
el apoyo a la parte retrógrada.
[Antonio Gramsci]

 

Los grandes medios tienen razón, cuando en conmovedor y unísono coro, afirma que la decisión del presidente Hugo Chávez en no renovar la concesión pública a  Radio Caracas Televisión (RCTV) es un ataque a la libertad de expresión. Solo olvidaron decir que se trata, en este caso, de la libertad de expresión de gran capital. Al fin, los que hablan por las ondas de RCTV – y continúan hablando por medio de las grandes corporaciones de medios, en Venezuela o en Brasil, no es el pueblo, a quienes, supuestamente, deberían servir las emisoras de comunicación, los bancos, las grandes empresas transnacionales, los latifundios – el mercado.

Durante 54 años, RCTV, la estación de televiosión más antigua de Venezuela, filial de iBroadcasting tenía la libertad de expresión y la utilizó para organizar una visión del mundo conveniente a los intereses dominantes, manteniendo la conciencia popular anestesiada a través de una programación torpe y desconcertante. Esa libertad le permitió, por ejemplo, protagonizar  un intento de golpe en abril de 2002. Recuerde este hecho que los principales medios de comunicación les gustaría borrar de la memoria de todos. Desde 1998, cuando fue elegido por primera vez, Chávez llegó a desagradar a los sectores dominantes con su anti-imperialista “revolución bolivariana” de carácter popular, y, digamos de paso, estrictamente constitucional. En ningún momento los medios de comunicación dejaron de poner resistencia. Asociado con Washington y la élite local, las redes de televisión Globovisión, Venevisión, RCTV y Televen buscaban crear el clima necesario para la deposición de Chávez. Y entonces, la libertad de expresión de los medios de comunicación se mostró en su esencia: las mentiras, tergiversaciones, manipulación refinada. Nada de lo que nosotros, los brasileños no conozcamos muy bien.

 En los días previos al golpe de Estado, de acuerdo con un concepto un tanto laxo de la libertad, RCTV pasó de la programación regular para los discursos en contra de Chávez y el apoyo al golpista Pedro Carmona, presidente de la organización de empleadores más grandes de Venezuela. Cuando la conspiración arrestó al Presidente, disolvió la Asamblea Nacional y le dio posesión a Carmona, las emisoras celebraron lo que llegó a llamarse “la renuncia” de Chávez. La población tomó a las calles para exigir el regreso del líder bolivariano, pero sobre eso las cadenas de televisión no se pronunciaron. Y cuando el reportero en el Palacio de Miraflores anunció que el presidente volvió al poder, la noticia salió del aire, dando lugar a programas reconocidos imparciales, “Pretty Woman” y “Tom y Jerry”. Todo este proceso fue grabado en el documental irlandés “La revolución no será televisada”, disponible en You Tube.

El gobierno podría haber demandado a la estación y encarcelado a sus dueños por conspiración y delito contra la seguridad del Estado, pero no lo hizo. Esperó que venciera la concesión pública – la licencia que RCTV tenía para desinformar – y, con la aprobación del Tribunal Supremo de Justicia, no la renovó. Blandiendo la Constitución, Chávez creó en su lugar, la Televisora Venezolana Social (TVes), con  perfil educativo, comunitario y cultural. Algo sin duda muy diferente de lo que hay en la programación típica ofrecida por RTVC.

No se trata, así como sus opositores afirman, de una televisora “imparcial”. Sin lugar a dudas, TVes está en línea con el proyecto bolivariano de resistencia al neoliberalismo y al intento de comando de Bush en América Latina, con la organización de una nueva hegemonía política a través de una reorientación del sistema de información. Nunca podría ser imparcial. Incluso porque, contrariamente a lo que afirman los medios de difusión (dejemos de llamarlos medios de comunicación), no existe ni puede existir un discurso, un programa o una cosmovisión socialmente neutral, imparcial. Cada discurso es el discurso de un sujeto histórico y de alguna manera se corresponde con sus intereses y aspiraciones. El mito de la imparcialidad, aparece así, como una forma de presentar como universales las ideas particulares y esencialmente parcial de las élites dominantes: una manera de silenciar las voces disidentes, contra-hegemónica.

De repente Globo, CNN, Veja, Condoleezza Rice, el Senado estadounidense y los propietarios millonarios de RCTV – cuanta gente buena e imparcial ! – se hacen heraldos de la libertad de prensa. Y, en su defensa, son capaces de cualquier cosa! CNN en español, por ejemplo, en cuya página web se puede leer que en los últimos diez años “se caracteriza por sus valores éticos: la independencia de juicio, equidad, imparcialidad,” mostró imágenes de la protesta en Cancún, México, en contra el asesinato de un periodista en esa ciudad.

En Brasil, los partidarios de una abstracta “libertad de expresión” tiemblan cuando oyen hablar de radios y televisiones comunitarias. Y utilizan la coersión policial, jurídica y burocrática, para impedir cualquier acción que represente una amenaza de democratización de la comunicación. La morosidad de los sucesivos gobiernos en analizar las solicitudes de concesión de emisoras de radio comunitarias, cuyos procesos duran hasta ocho años, contrasta con la agilidad de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) en reprimir las emisoras populares sin otorga. Entre 1998 y 2002, más de 10 000 personas fueron indiciadas y 3623 fueron condenadas por radiodifusión clandestina en el país. El año pasado la Anatel cerró alrededor de 800 emisoras.

Hay diversas denuncias de abusos en las acciones de la Policía Federal en cojunto con Anatel para cerrar emisoras populares. Radios comunitarias son cerradas y su material retenido – a menudo sin orden judicial – sus representantes detenidos y procesados. Como fue el caso de la Radio Bicuda (en Vila da Penha, RJ, Brasil), que tenía un trabajo importante de preservación ambiental y organización de diversos movimientos sociales de la Leopoldina. La entidad fue cerrada con violencia por agentes de la Policía Federal en 2002. Su pedido de concesión, hecho en 1999, fue archivado y fue otorgada a una radio comercial. Pero en estos casos, nunca leemos noticias sobre protestas en los grande medios, ni oímos hablar de manifestaciones de repudio del senado norte-americano o de sus papagayos.

Históricamente, como señaló Nelson Werneck Sodré, el imperialismo controla la información donde ejerce su dominio. Ese control rara vez se pone en duda por un proyecto contra-hegemónico. Por eso, nosotros que luchamos por la soberanía de los pueblos latino-americanos, contra el “monopolio de la palabra”, tenemos el deber de apoyar enfáticamente la no renovación de la concesión de la emisora golpista Radio Caracas Televisión. No sabemos que rumbo irá tomar la llamada revolución bolivariana, pero una cosa podemos decir, parafraseando el título del documental irlandés: la próxima intentona de golpe de Estado en Venezuela no será televisada, al menos no por RCTV.

 

 

 

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